Haga una prueba

En la puntuación juega un papel importante la entonación, lo que facilita la comprensión del mensaje.

Haga una prueba: intente puntuar el siguiente texto en el que un joven, obligado por tres damas a elegir el amor de una de ellas, da respuesta a la demanda planteada a través de unos originales versos. El problema es que la misiva enviada a aquellas jovencitas carecía de puntos, comas, signos de interrogación y de exclamación.

Teresa Juana y Leonor
en competencia las tres
exigen diga cuál es
la que prefiere mi amor
y aunque parezca rigor
digo pues que amo a Teresa
no a Leonor cuya agudeza
compite consigo ufana
no aspira mi amor a Juana
que no es poca su belleza

¿A cuál de las tres damas ama el protagonista? Le sorprenderá comprobar –después de las dificultades- que el texto puede puntuarse de cuatro formas distintas.

Así, cada una de las jóvenes leyó la décima de una manera distinta, interpretando ser la elegida, hecho que aumentó la confusión de las señoritas. Finalmente, el caballero remite de nuevo el poema con la puntuación correcta.

Aquí van los resultados.

 

AMA A TERESA

Teresa, Juana y Leonor,
en competencia las tres,
exigen diga cuál es
la que prefiere mi amor;
y aunque parezca rigor,
digo, pues, que amo a Teresa;
no a Leonor, cuya agudeza
compite consigo ufana;
no aspira mi amor a Juana,
que no es poca su belleza.

AMA A JUANA

Teresa, Juana y Leonor,
en competencia las tres,
exigen diga cuál es
la que prefiere mi amor;
y aunque parezca rigor,
digo, pues, ¿que amo a Teresa?
No. ¿A Leonor cuya agudeza
compite consigo ufana?
No. Aspira mi amor a Juana,
que no es poca su belleza.

AMA A LEONOR

Teresa, Juana y Leonor,
en competencia las tres,
exigen diga cuál es
la que prefiere mi amor;
y aunque parezca rigor,
digo, pues, ¿que amo a Teresa?
No. A Leonor cuya agudeza
compite consigo ufana.
No aspira mi amor a Juana,
que no es poca su belleza.

NO AMA A NINGUNA

Teresa, Juana y Leonor,
en competencia las tres,
exigen diga cuál es
la que prefiere mi amor;
y aunque parezca rigor,
digo, pues, ¿que amo a Teresa?
No. ¿A Leonor cuya agudeza
compite consigo ufana?
No. ¿Aspira mi amor a Juana?
¡Que no!, es poca su belleza.